El demonio comenzó a reír de manera desquiciada, y mientras su cuerpo se deformaba con un crujido de huesos, habló:
— Entonces, si no aceptas la sed de sangre, lucharás con ella cara a cara... lucharás contra mí. Me presento, soy Jack the Ripper.
Con movimientos violentos, Jack empezó a desgarrar la piel podrida que cubría su cuerpo, revelando su verdadera forma: un hombre de cabello rojo, ojos amarillos que parecían atravesar el alma, dientes afilados como los de una serpiente, y brazos que terminaban en dedos tan afilados como cuchillas.
Lancer, sorprendido y decidido, se preparó para el ataque que Jack lanzó con una velocidad vertiginosa. Al recibir el golpe, sintió el dolor real atravesando su cuerpo, y supo que aquello no era un simple juego.
— Veo que pudiste resistir mi ataque más letal —dijo Jack—. Tienes una gran fuerza de voluntad, así que prepárate para más ataques de este calibre.
Lancer seguía defendiéndose, recibiendo los ataques sin devolver ninguno. Pero cuando vio una apertura en la guardia de Jack, se lanzó con un golpe directo a su rostro. Al contacto, la cara de Jack se prendió en llamas, dejándolo tendido en el suelo. Mientras se desvanecía, Jack susurró:
— No esperaba que me enfrentaras... tienes mi respeto. Desde hoy, serviré solo a ti, y mi deber será protegerte... hasta entonces, Lancer.
El cólera de Lancer se desvaneció, y vio cómo la energía de Jack se alojaba en su corazón. Al mismo tiempo, una voz resonó en su mente:
— Nueva arma desbloqueada: Guadaña de sangre.
En su mano apareció una imponente guadaña de color rojo. Al sostenerla, Lancer sintió un inmenso poder fluyendo a través de su ser.
Probó su nueva arma combatiendo fantasmas, que abundaban en la red. Eran fáciles de eliminar, pero uno de ellos, al ver una criatura parecida a un ángel, se lanzó hacia ella y se introdujo en su cuerpo. La criatura comenzó a brillar intensamente, y cuando la luz se apagó, había tomado una nueva forma demoníaca.
Lancer se lanzó al ataque, pero la criatura lo repelió con facilidad. Le disparó una bola de fuego morada que impactó en su pierna, dejándolo paralizado por el dolor. Consciente de que su muerte era inminente, cerró los ojos, esperando el golpe final. Pero nada sucedió. Al abrir los ojos, vio cómo los fantasmas se abalanzaban sobre la criatura demoníaca.De las sombras emergió un joven de cabello medio largo, que sonrió con confianza mientras decía:
— Amigo, te has metido con una Lilith. Debes de ser nuevo aquí, ¿verdad?
El joven apuntaba hacia los fantasmas con su celular, controlándolos como si fueran marionetas, mientras atacaban a Lilith, debilitándola. Luego, con un gesto decidido, señaló a la demonio y ordenó:
— Acaba con ella, Thor.
De su pecho emergió un dios nórdico, portando un martillo que aplastó a Lilith sin esfuerzo. Tras la victoria, el joven absorbió de nuevo a Thor en su cuerpo, y se dirigió a Lancer. Con una aplicación de su celular, activó un hechizo que restauró las heridas de Lancer. Luego, lo ayudó a ponerse de pie y dijo:
— ¿Estás bien? Por lo que veo, eres un novato. Nadie en su sano juicio atacaría a una Lilith en un mano a mano. Por cierto, mi nombre es Misiel. Mucho gusto.
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